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Última actualizaciónMié, 23 Oct 2019 10am

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Eva Díaz Tezanos: “El cambio que ofrecemos es posible y realista”

Entrevista realizada por Laro García

Eva Díaz Tezanos (Puente San Miguel, 12 de junio de 1964) afronta las próximas elecciones autonómicas con el reto de situar al PSOE en disposición de gobernar Cantabria. Ejerció la abogacía antes de implicarse activamente en política, aunque confiesa que sus años como responsable de la Consejería de Educación han provocado que muchos la relacionen con el mundo docente, un sector por el que siente un respeto casi reverencial y con el que está muy identificada. "Las políticas que llevamos a cabo me permitieron comprobar de primera mano lo que significa cambiar la vida de la gente", explica. Reconoce que su experiencia de gestión es uno de sus valores fundamentales como candidata y propone dar un giro radical a la comunidad autónoma, apoyada en el diálogo y en la negociación con los agentes sociales, para superar una legislatura de "ordeno y mando".

-¿Qué balance hace de la legislatura que está a punto de acabar?

Un balance totalmente negativo y no es solamente por una impresión personal. Las cifras oficiales indican que Cantabria, en estos últimos cuatro años, ha retrocedido y ha perdido una legislatura. El Producto Interior Bruto señala que hemos perdido 1.000 millones de euros de riqueza. Además, no hemos cumplido el déficit de la comunidad autónoma a pesar de todos los recortes y sacrificios que este Gobierno ha puesto en marcha. Acabaremos este año con más de 1.500 millones de deuda. En cuanto al mercado laboral, según la última Encuesta de Población Activa, tenemos 9.200 parados más, se han destruido más de 13.000 empleos, se han perdido más de 16.000 afiliados a la Seguridad Social, y el poco trabajo que se crea es totalmente precario, de horas o de días, con salarios de miseria que no alcanzan siquiera para vivir. Ahí está esta nueva clase social que ha creado el Partido Popular en España y en Cantabria con una reforma laboral que ataca directamente a los trabajadores. A nivel social hay datos muy preocupantes. Cantabria es la comunidad autónoma en la que más creció la pobreza durante el año pasado y, fruto de eso, estamos en una región que no llega a los 600.000 habitantes y tiene cerca de 150.000 personas al borde de la pobreza o la exclusión social. El balance de este Gobierno es más paro, más pobreza y más desigualdad. Ha gobernado para una minoría, dando la espalda a los ciudadanos.

-¿Le reconoce algún mérito al Gobierno, alguna cosa que haya hecho bien?

Pues mira que lo intento, pero me cuesta mucho... Ha sido un Gobierno con una mayoría absoluta legítima pero mal utilizada, porque ha roto todos los cauces de diálogo. No solo con la oposición política, sino con todos los agentes sociales. Ignacio Diego ha sido un presidente de ordeno y mando, que descalificaba e insultaba a cualquiera que discrepara con sus posiciones. Si Cantabria ha sido noticia fuera de nuestras fronteras ha sido por los episodios vergonzantes e indignantes que ha protagonizado el presidente. Lo recuerdo arrancando los carteles de Sierrallana, insultando al profesorado cuando pedían el fin de los recortes en la educación pública, con una actitud chulesca ante los obreros de la fábrica de Sniace cuando estaban pasando por serias dificultades, o mandando callar al rector de la Universidad de Cantabria cuando reclamaba una mayor financiación. Estos cuarenta días que le quedan se le van a hacer largos a la inmensa mayoría de la población, que está esperando que definitivamente abandone el Gobierno.

-¿Cuáles son las expectativas electorales del PSOE de Cantabria?

Las aspiraciones son máximas. Salimos a ganar. Somos conscientes de que el panorama político va a ser muy diferente a partir del 24 de mayo. El futuro de esperanza está en manos de los socialistas.

-¿Han hecho autocrítica después de perder el poder hace cuatro años?

Sí, desde el primer día. Es bueno hacer autocrítica, pero sobre todo hay que actuar. Los socialistas hemos renovado completamente nuestro proyecto político en los últimos cuatro años, hemos cambiado la forma de acercarnos a los ciudadanos y hemos cambiado a nuestros líderes a nivel nacional y autonómico. A lo largo de esta legislatura se ha puesto de manifiesto que la corrupción es una de las cosas que más preocupa a los ciudadanos y, por eso, hemos dado pasos importantes que no ha dado ninguna otra formación política. Los ciudadanos quieren otra forma de gobernar y de hacer política, mayor transparencia. Hemos cambiado nuestras normas internas y hemos hecho un ejercicio absoluto de transparencia. Tenemos colgadas en la página web todas nuestras declaraciones de bienes, de patrimonio, igual que las cuentas del partido, y hemos firmado un código ético muy exigente. En esto hay muchos discursos, pero muy pocos hechos. Los socialistas hemos ido actuando. Vamos a exigir que estas medidas se pongan en marcha también desde el Gobierno.

Lo mejor que podía hacer Ignacio Diego en los cuarenta días que le quedan era no hacer nada. Haría un gran favor a los cántabros si dejara de hacer el ridículo.
-Llegó al Parlamento de Cantabria en 1999 y entonces el PSOE tenía 105.000 votos y catorce escaños. Sin embargo, en las últimas elecciones, su partido consiguió poco más de 55.000 papeletas y siete diputados. ¿Qué les hace pensar que van a ser capaces de revertir esa tendencia?

Yo creo que el PSOE ha hecho los deberes. Nosotros tenemos un proyecto para Cantabria que aborda los principales problemas y que es realista. Llevo diciendo durante toda mi vida política que a los ciudadanos hay que decirles la verdad, no lo que quieren escuchar. Y es verdad que ahora hay un nivel de indignación y de resignación muy alto, lo que puede dar lugar a discursos irresponsables. Tenemos los pies en la tierra y para avanzar tenemos que poner encima de la mesa propuestas concretas. Todas las personas que me acompañan en la candidatura son personas normales y corrientes, que sufren los mismos problemas de los cántabros. Otros líderes están a otro nivel, viven en una realidad distinta.

-Habla de propuestas concretas. ¿Cómo cuáles?

Una de las cosas que haré en primer lugar si los cántabros me dan su confianza es poner en marcha un plan de emergencia social como medida inmediata, que aborde el problema de alimentación que tenemos en estos momentos y que sufren miles de familias en la comunidad autónoma, empezando por esas 150.000 personas que están al borde de la pobreza y la exclusión social o los 20.000 niños que pasan hambre a diario en Cantabria. Eso no puede esperar y se lo he dicho desde hace más de dos años al presidente. Este plan tiene distintos ejes, porque también hay muchos hogares que no pueden pagar su recibo del agua o su recibo de la luz, que están pasando frío. Además, tenemos que abordar los problemas con la vivienda. Se trata de una actuación con carácter inmediato. Y nos pondremos a trabajar dialogando con todos los agentes sociales para definir un plan estratégico para esta región. Yo tengo claro por dónde debe de crecer esta comunidad autónoma, pero tenemos que compartirlo con toda la sociedad: la apuesta por las energías renovables, la I+D+i, la economía del conocimiento, la formación y la educación, la logística o el transporte de mercancías y pasajeros. También es importante modernizar nuestra industria y apostar por sectores emergentes. Cantabria tiene muchas potencialidades y hay que sacar partido de ellas. Ha sido el Partido Popular y sus políticas de austeridad a ultranza lo que nos han llevado a un deterioro tan grave.

-¿La entrada de nuevos grupos políticos al Parlamento de Cantabria puede facilitar al PP conservar el Gobierno aunque pierda la mayoría absoluta?

Evidentemente intentará buscar aliados, porque todo el mundo da por seguro que va a perder la mayoría absoluta. Los ciudadanos van a castigar al Partido Popular por todo el daño que ha hecho a esta comunidad autónoma. Ha sido el Gobierno de la desigualdad y del fraude. No ha cumplido ninguna de sus promesas. Su discurso ahora es que o ellos o el caos. Quieren trasladar la sensación de que la estabilidad está en el ordeno y mando. El futuro está en una cultura de pacto, diálogo y negociación. Habrá que gestionar los resultados después del 24 de mayo, cuando se pronuncien los ciudadanos.

-¿Cómo es su relación con Miguel Ángel Revilla, con el que compartió mesa en el Consejo de Gobierno durante ocho años?

Yo tengo una relación cordial con Miguel Ángel Revilla igual que la tengo con la inmensa mayoría de los miembros de otras formaciones políticas, lo que no significa que no tenga diferencias ideológicas muy profundas.

-El líder del PRC ha dicho en este inicio de precampaña que las prioridades de su futuro Gobierno serán la educación, la sanidad, los servicios sociales y la dependencia, carteras que gestionaron los socialistas durante sus dos mandatos como presidente. ¿Cree que no supieron transmitir sus logros durante ese tiempo?

El PRC gobernó durante ocho años con el PP y esas nunca fueron sus prioridades en aquel momento. Fue cuando llegamos los socialistas en 2003 cuando se convirtieron realmente en áreas importantes del Gobierno. Con eso creo que queda claro.

-¿Pone alguna línea roja para una coalición o un pacto postelectoral?

Tienen que hablar los ciudadanos. El PSOE tiene claro que se necesita un cambio y el cambio que ofrecemos es posible y realista. Con los errores que hayamos podido cometer, pero lo que la mayoría de la sociedad pide que se recupere en el ámbito social, sanitario, educativo o económico, es lo que los socialistas dejamos en 2011. En cualquier caso, nosotros no vamos a pactar con aquellos que están haciendo sufrir a la gente, que han desmantelado la Ley de Dependencia, que han llevado a cabo tantos recortes en la educación pública o están privatizando la sanidad de Cantabria. A mí me gustaría que el resto de las formaciones políticas lo dejaran tan claro y les animo a que, si están de acuerdo con el proyecto socialista, se sumen a partir del 24 de mayo.

-¿La oposición al Gobierno del Partido Popular puede quedar demasiado dividida como para articular una propuesta alternativa?

A la derecha siempre le interesa que el resto del panorama político esté muy fragmentado. En cualquier caso, la ciudadanía va a castigar al Partido Popular por todo lo que ha hecho en Cantabria y en España. Y es que Ignacio Diego ha sido el alumno más aventajado de todos los recortes y sacrificios impuestos por Mariano Rajoy.

-¿Y cómo cree que va a afectar al PSOE la aparición de nuevos partidos en la escena política?

Los ciudadanos son inteligentes y muy conscientes de que a veces se prometen cosas inalcanzables. Me gustaría conocer los programas del resto de formaciones. En el caso de Podemos, por ejemplo, no parece muy lógico que se presenten a nivel autonómico y no quieran estar en los ayuntamientos. La repercusión para el PSOE será menos de lo que parece, porque los únicos que ofrecemos medidas concretas somos los socialistas. Los ciudadanos quieren partidos fuertes, unidos, que estén pensando en los problemas de los ciudadanos y no en sus propios problemas internos. Y creo que en Cantabria, algunas formaciones políticas están dando verdaderos espectáculos. Yo no suelo hablar de los asuntos internos de otros partidos, pero tengo claro que eso no es lo que quieren los ciudadanos.

-Habla de renovación y de un profundo proceso de cambio dentro del PSOE. ¿Cómo explica que los primeros puestos de la candidatura socialista estén ocupados por dirigentes políticos con décadas de trayectoria en la vida pública y con responsabilidades de gestión?

Tenemos un proceso para elaborar las listas absolutamente distinto al resto de formaciones políticas. Se conforman después de recibir las propuestas de todas las agrupaciones locales, después de celebrar asambleas para escuchar a todos. La candidatura del PSOE al Parlamento de Cantabria ha surgido de ahí. Evidentemente, hay gente que ya es diputada o diputado durante esta legislatura, o que lo ha sido en otras. Y aportan su experiencia, rigor y sensatez, pero también hay muchas caras nuevas. En los diez primeros puestos, hay seis personas que se presentan por primera vez. Si nos vamos a los catorce primeros, son diez nuevos. Es la lista más renovada de las últimas legislaturas. Hay una renovación importante y sabia nueva. También, un compromiso muy fuerte para trabajar por los ciudadanos de Cantabria desde el primer día.

-¿Qué hará con el contrato de financiación público-privada del Hospital de Valdecilla si llega al Gobierno?

El PSOE pondrá en marcha todos los resortes jurídicos para ver si hay posibilidades de revertir ese proceso de privatización de la gestión pública de Valdecilla. A lo largo de la legislatura lo hemos defendido en el Parlamento, en la calle y en los tribunales. Estamos en contra de este modelo del Partido Popular, que lo único que busca es hacer negocio con la salud de los ciudadanos. Ya lo están notando los trabajadores, que están perdiendo su empleo y están empeorando sus condiciones laborales, y lo están notando los ciudadanos, que han perdido calidad en la asistencia sanitaria. Mi apuesta es por lo público y por la igualdad de derechos de todos los ciudadanos, por lo que también me comprometo a recuperar la universalidad de la sanidad pública, un principio que ha roto el Partido Popular.

-¿Y qué haría el PSOE con Sniace?

Si yo soy presidenta de la comunidad autónoma, lo que haría es lo mismo que he hecho desde la oposición: ponerme al servicio del comité de empresa y de su dirección, porque hay que hacer todo lo posible para que Sniace vuelva a abrir. Y hay posibilidades, pero tenemos un presidente que está poniendo palos en las ruedas permanentemente. Debe ser el único que no ha leído el plan de viabilidad de la compañía. Lleva una legislatura maltratando a Torrelavega y a la comarca del Besaya. Lo ha hecho con sus políticas y con sus declaraciones. Lo mejor que podía hacer Ignacio Diego en los cuarenta días que le quedan era no hacer nada. Haría un gran favor a los cántabros si dejara de hacer el ridículo.