Mié08042020

Última actualizaciónMar, 07 Abr 2020 6pm

Back Está aquí: Inicio Con critério Guerra a casas de apuestas junto a colegios

Guerra a casas de apuestas junto a colegios

Columna escrita por Miguel del Río

Hace unos cuantos meses decidí implicarme en la exigencia de responsabilidades públicas respecto al terrible problema de las casas de apuestas, que proliferan como las setas, pero mucho más cerca de los colegios. En este tiempo, he escrito artículos que han llevado por título “Stop ejemplar en Barcelona a más casas de apuestas”, “Casas de apuestas cercanas a colegios, ¡no!”, o “Póker de ases jugado por niños”.

La tensión actual que viven ciudades como Santander o Torrelavega, por la apertura de nuevos locales de juego pegados a centros educativos, me hace elevar el tono en la redacción de un nuevo texto que título “Guerra a casas de apuestas junto a colegios”. Por añadir algo nuevo que no haya relatado en los anteriores artículos, pienso que habría que llevar a cabo una investigación periodística sobre quiénes están verdaderamente detrás de esta oleada de casas de apuestas, para de ahí tener más clara su influencia y hasta dónde llega el poder de los potentados del juego. Es un sector que mueve en España miles de millones de euros al año y emplea a muchas personas. Hasta aquí, nada objetable. Pero lo que resulta un escándalo mayúsculo, permitido y no frenado en seco, es que muchos de estos nuevos negocios se abran en barrios deprimidos por el paro, y a un paso de la entrada a institutos y colegios, donde siempre hay niños dispuestos a probar con la suerte prometida en teles, radios y a nada que entras y buscas algo en Internet. Cuando padres, vecinos o afectados levantan la voz, la casualidad se pone siempre en su contra, porque las casas de apuestas lo tienen todo bien atado, antes de instalarse en el local adquirido, con la pertinente licencia para la explotación del juego. Administraciones en general, como Gobiernos autónomos o ayuntamientos, anuncian mayores controles sobre estos negocios, pero el caso es que no paran de proliferar en todos partes. Como ya hizo Barcelona a finales del 2019, el camino más creíble es suspender las licencias, una vez que se cuentan por cientos los negocios de apuestas en funcionamiento. En cuanto a los existentes, cercanos a las aulas, ni que decir que se debe extremar la vigilancia policial sobre la entrada de menores. Nos quedaría Internet, cuestión más peliaguda, que hay que vigiar desde el mismísimo hogar. Esto y cambiar la cultura del juego en España. Si como sucede, lo anuncian futbolistas, actores, actrices, cantantes o periodistas, pésimo ejemplo damos a la hora de alertar a nuestros jóvenes sobre que el juego engancha, enferma, arruina y destruye lo mejor que se tiene, empezando y acabando por la familia.