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Última actualizaciónVie, 20 Abr 2018 12pm

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Cerrado por nieve

Hay determinadas cuestiones en las que este país es, para mal, invariable. Siempre estamos a cuestas con asuntos como los largos puentes festivos, que agosto sea un mes improductivo total, o que cada vez que nieva copiosamente ocurre nuevamente el aislamiento de conductores y la paralización, poco más, de ciudades y pueblos. Después nadie tiene la culpa porque todos se la reparten, y nos volvemos a hacer la pregunta de cómo es posible que Suiza, Alemania o Italia no se paralicen, a pesar de que allí cae mucha más nieve que aquí, y durante más meses al cabo del año.

Previsión, medios técnicos y humanos son las claves que parece faltarnos en las ventiscas, y algún día llegaremos a evitar los bochornos por inclemencias meteorológicas, y poner así fin a la actual manera de funcionar en estos casos de emergencia. En su día lo hicimos igual con los incendios en verano, algo que se atajó precisamente por lo que acabo de comentar en el sentido de prever lo que pueda venir, y especialmente dotarnos de más aviones con los que contrarrestar los fuegos que, lamentablemente, cada día son más intencionados. Se mire por donde se mire, un conductor no puede estar atrapado y dejado de la mano de Dios durante dieciocho horas seguidas. Pero ha vuelto a suceder. Y lo mismo con la paralización del transporte por carretera o el ferroviario, dejando a los pasajeros en tierra. Hoy en día, existen los medios para no tener que llegar a este tipo de situaciones tan desagradables. Otra cosa es que España los tenga, como se dice, o realmente hay que invertir en el mantenimiento de las infraestructuras un dinero que dejó de inyectarse durante la larga crisis económica. De nada sirve que tengamos (¡quien los tenga, ya que no es el caso de Cantabria!) buenos trenes y carreteras, si no somos capaces de mantener todo abierto y operativo cuando llega a la península la época de nieves. Colgar el cartel de “cerrado por nieve” debería ser el último recurso. Un año más, los conductores atrapados por el vendaval se han quejado de falta de información, atenciones y de activar un rescate con mayor rapidez a la habida. No creo que sea cuestión de tomar de nuevo nota de lo ocurrido, y sí ponerle fin de una vez por todas a este sambenito nacional de que, cuando nieva, España se para.